Un estudio británico revela que el coche eléctrico ahorra en hasta un 47 % en emisiones

Estudio Británico

Un estudio llevado a cabo por el Cambridge Econometrics revela que en Gran Bretaña para el año 2030 se podría ver reducido las emsiones de CO2 en un 47 %. Se ahorrarían 13 billones de libras en gasto de combustible, habría un neto adicional de puestos de trabajo entre 7.000 y 19.000, se evitarían 3.000 toneladas anuales de partículas y se emitirían 113.000 toneladas anuales menos de óxido de nitrógeno. Éste es el impacto que el coche eléctrico tendría en el Reino Unido.

El coste de motorización en Gran Bretaña caerá gracias a los esfuerzos al abordar las problemáticas de las emisiones de CO2 y de la limpieza del aire de las urbes. Los avances en la eficiencia de los vehículos de combustión interna ya provocan el ahorro de varios cientos de libras a los conductores. Tecnologías de eficiencia energética, materiales de construcción ligera, neumáticos más eficientes y la entrada gradual de la propulsión eléctrica reducirá el los costes energéticos en el futuro.

En 2014 el conductor medió gastó en combustible 1.190 libras anuales pero para 2030 la recarga de coches bajos en carbono producirá un ahorro de 600 libras anuales. El coche medio eléctrico podrá ahorrar en gasto energético una media de 960 libras.

Los coches eléctricos son más caros en su adquisición pero éste gasto se verá compensado por el ahorro en combustible a lo Fuelling_Britains_Futurelargo de pocos años. Aún si los precios del petróleo se mantuvieran en niveles tan bajos como nunca, los ahorros energéticos pronto tendrían más peso que el coste de las tecnologías de menos carbono.

Desde una perspectiva nacional en el año 2030 el coste de renovación y recarga la flota de coches de Gran Bretaña sería 7 billones de libras más barato para los vehículos de poco carbono que si la flota siguiéra funcionando con las tecnologías actuales y 5 billones de libras más barato en un escenario de precios bajos del petróleo. Además la flota de coches y furgonetas se vería alimentada de manera creciente por energías limpias producidas en los propios domicilios. La importación de petróleo británica se vería de ésta manera reducida y se contribuiría en la protección de los domicilios sobre la volatilidad de los precios.

Mientras tanto las emisiones de CO2 de coches y furgonetas podrían ser reducidas para 2030 en un 47 % y para 2050 en hasta un 80 %. La reducción de la contaminación del aire por partículas, óxido de nitrógeno ayudaría en la reducción de enfermedades respiratorias. Los beneficios para la salud en Gran Bretaña debido a éstas medidas de mejoras del aire contribuirían en 1.0 o 1.2 billones de libras a la economía del país.

La transición no sería sin sus retos: hay que invertir en nuevas infraestructuras, la fuerza laboral del sector automotriz se tendría que renovar y habría pérdidas de puestos de trabajo en el sector del refinamiento de los combustibles fósiles. Pero ante todo la dependencia del petróleo importado se vería reducida, la economía se volvería más resistente, la climatología estaría mejor protegido y el aire de las urbes sería más limpio.

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