Smart ForTwo ElectricDrive. Nuevo, bonito y perfecto para la city

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El primer Smart ForTwo eléctrico más bien fue un eléctrico que dejaba de desear. Amortiguación ruda en un concepto adelantado a sus tiempos. Pero esto ahora ha cambiado, los tiempos de los eléctricos están mucho más cerca y Smart quiere estar en la cresta de la ola. Motivo por el cuál se electrifican todas las variantes.

Tanto que se mira a la hoja de datos del nuevo Smart ForTwo hay cosas que quizás nos llaman la atención. Comparado con el antecesor, los valores apenas han cambiado marginalmente.

El motor trabaja ahora con 61 caballos la zaga, el par motor aumenta hasta los 160 Nm y cuenta con una autonomía de apenas 160 kilómetros. Datos que no destacan. Coches como el Opel Ampera-e y el Renault Zoe ofrecen considerablemente mejores valores. No obstante, éstas limitaciones voluntarias han sido elegidas adrede.

Desde la dirección de gestión de producto y marca dicen: “hemos desarrollado el coche pensado conscientemente para su uso en un entorno urbano“. Una decisión estratégica consecuente y que tiene sentido.

Los cambios giran entorno a una carrocería más tersa que en las versiones de combustión. Aún con un mayor peso del Smart Electric Drive justificado por la batería que se encuentra en el piso, el coche ofrece comodidad y agilidad. Esto se nota sobre una calzada irregular en dónde la amortiguación absorbe con mayor facilidad y el chasis responde mejor.

La motorización eléctrica con todas sus ventajas, incluido una par motor de 160 Nm que responde inmediatamente, el Smart con sus 1.010 kilogramos esta pensado para ciudad. Una presencia fresca con una reacción de aceleración muy directa en un modo normal de conducción fueron prioridades en el desarrollo.

El eléctrico de la casa Daimler presta 60 km/h en 4,9 segundos. Ofrece un radio de giro imbatible aún cuándo éste no se ha visto modificado en sus 6,95 metros. Una consecuencia perfecta para ciudad. En autopista sí deja que desar, aquí la carrocería crujiente se presta negativamente a la limitación máxima de velocidad de 130 km/h.

Otro mancus es la capacidad de batería que tras 75 kilómetros resta al 38 por ciento de su capacidad. Esto viene a significar sobre el terreno una autonomía de apenas 104 kilómetros. Una de las obligaciones de los ingenieros fue recortar los tiempos de carga lo que conllevó a la reducción de autonomía. En un enchufe doméstico se necesitan seis horas para recargar al 80 por ciento, en la wallbox son 3,5 horas.

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