La vuelta al mundo en… un coche eléctrico

electric-odyssey-mainLos ingenieros franceses Antonín Guy y Xavier Degon, decidieron en 2012 darse una vueltita por el mundo pero en un vehículo 100% eléctrico y no contamínate. Para ello eligieron el Citroen C-Zero y se dispusieron a emprender desde la ciudad de Estrasburgo, la que denominada “Odisea eléctrica”.

La idea era que con un gasto real de electricidad de unos 250 euros, el coche recorriera unos 25000 km, cruzando 17 países y en un tiempo estimado de 8 meses. La principal dificultad a la que se enfrentaban era la autonomía del vehículo que es de 150 kilómetros, por lo que las recargas debían ser diarias.

Tras reclutar vía Internet “donantes de electricidad” para cada día en cada uno de los sitios donde tenían previsto parar, finalmente el 11 de febrero partieron con rumbo a Alemania y los Países Bajos, desde donde mandaron el coche en barco y se reencontraron con él al otro lado del Atlántico, en Nueva York, dos semanas después.

El Citroen C-Zero recorrió los EEUU de este a oeste atravesando Pennsylvania, Ohio, Indiana, pasando por el sur de los grandes lagos y cruzando las Montañas Rocosas en Utah y Nevada, para culminar esta etapa en la ciudad de San Francisco en el estado de California, donde volvieron a embarcar al coche eléctrico esta vez con rumbo a Japón.

electric-odyssey300Tras viajar a través del país del Sol Naciente, cruzaron el mar de China en barco y se adentraron en territorio asiático continental comenzando por Singapur. Poniendo rumbo norte visitaron Malaysia, Tailandia, Laos, Vietnam, China (atravesando varias provincias), Kazakstán y Rusia.

Esta fue la etapa más dura de todo el recorrido, sobre todo cuando tuvieron que cruzar las estepas desiertas de Kazakstán. Los pilotos reconocen que sus planes se basaron en planos no muy exhaustivos, por lo que hubo que improvisar sobre la marcha y gracias a la ayuda de los pobladores pudieron llegar a Rusia.

Ya de vuelta en Europa, pasaron por Ucrania, Polonia, República Checa, Alemania y finalmente arribaron a Francia, a Estrasburgo, el 24 de setiembre tras recorrer exactamente 26366 kilómetros, recargando el vehículo más de 300 veces y haber evitando contaminar la atmosfera en unos 1350 kilos de CO2.

El comentario final de los protagonistas fue que la experiencia resultó mucho más fascinante de lo que hubieran podido imaginar y que la generosidad fue el factor fundamental para lograr el objetivo. Y no solo contaron con quienes se había ofrecido con anterioridad, sino que por el camino les socorrieron las sencillas gentes de todos los pueblos que visitaron.

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