Historia del coche eléctrico

historia coche electricoLos coches eléctricos no son ni mucho menos, un invento de esta época, sino que  los problemas de contaminación que padece la población mundial en la actualidad, han obligado a retomar un tema muy antiguo, tanto que su historia realmente comenzó a fines del siglo XIX.

Robert Anderson movió un tren sin vapor ni carbón en 1838, en 1839 inventó el carruaje eléctrico (que usaba una pila que no podía recargarse) y al poco tiempo logró patentar la línea electrificada que valía para trenes y trolebuses.

Gustav Troubé presentó en París en noviembre de 1881, un vehículo de tres ruedas que usaba la pila eléctrica de Gastón Planté (1865), luego mejorada por Camille Fauré, durante la Exposición Internacional de la Electricidad.

Con unas baterías que pesaban la friolera de 700 kilogramos, el Electrobat, fue el primer coche eléctrico estadounidense del que se tiene noticia. Fue una creación conjunta entre un químico llamado Pedro Salom y Henry Morris, un ingeniero especializado en mecánica. El 31 de agosto de 1884 dejó atónitos a todos los transeúntes al hacer su paseo triunfal.

En 1890 Tomas Alva Edison colocó en los coches eléctricos de su época una batería de níquel, lo que les permitió obtener una mayor autonomía y al ser menos pesadas, también mayor velocidad.

En 1897 funcionaba en Nueva York una compañía llamada Electric Vehicle Company, que con más de 100 coches daba el servicio de taxis más eficiente, ecológico y limpio que jamás conoció la ciudad. Esta “moda” se contagió a otras urbes importantes tales como Filadelfia, Boston, Chicago y Washington DC.

En muy poco tiempo los coches eléctricos coparon las carreteras, ya que resultaban muy fáciles de conducir, poco ruidosos, veloces, fiables, tenían una autonomía bastante razonable, además de que como quienes los usaban no tenía problemas de dinero (eran muy caros así que solo los comparan los más ricos), los costes no eran un problema.

Como serían de exitosos los coches eléctricos, que la barrera de los 100 km/h fue superada por primera vez en la historia del automovilismo por un vehículo de éstos llamado “Le Jamais Contente” e instauró de esa manera un récord en las velocidades de la época. Hacia 1900 la proporción de venta era 1 coche de vapor o combustión por 10 eléctricos.

Los primeros vehículos de gasolina solían fallar mucho, eran sucios, muy ruidosos y necesitaban una manivela, pero cuando se popularizó el motor de arranque en 1912, la producción se mecanizó y masificó gracias a Henry Ford y a las teorías de Taylor y la gasolina bajó de precio, se comenzaron a construir carreteras y dos factores pasaron a ser fundamentales: el precio y la autonomía. Ese fue el principio del fin de la primera era de coches eléctricos de la historia.

 

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