Hanno Otzen y la restauración de una camioneta de la RDA a vehículo eléctrico

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Una pequeña camioneta con 50 años de antigüedad, dos años de trabajo y 50.000 Euros de inversión. Hanno Otzen junto a su aprendiz y algunos colaboradores más, fabricaron a partir de una camioneta Barkas V901/2 del año 1964 un moderno coche eléctrico. El proceso entero ha sido supervisado por la ITV alemana (TÜV) habiendo obtenido ahora el permiso correspondiente para poder circular en carreteras alemanas.

Proyectos como éste demuestran la pericia de muchos dentro del sector. La transformación de ésta antigua camioneta de la RDA, Barkas V901/2 también conocida como Framo V901/2 es un ejemplo de superación. Éste proyecto de electromovilidad es pionero pues apenas existen casos de éste tipo de transformación. Hanno Otzen es mecánico de automóviles que desde hace cinco años viene conduciendo vehículos libres de emisiones y ruidos. El respectivo gestor de la TÜV alemana dice que ha sido todo un reto pues prácticamente todas las partes del coche se han visto modificadas manteniendo aún así la originalidad y el carácter histórico de la camioneta. Tanto el motor como partes de la carrocería se han visto reemplazadas.

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El proyecto comenzó en agosto de 2012 con la compra por parte del promotor del modelo Framo. A partir de ése momento se invirtió en la transformación prácticamente cada minuto y no se escatimaron costes. El objetivo de Otzen era sencillamente conducir de manera ecológica. No obstante el camino no ha sido de rosas, en especial la batería y la carrocería han dado muchos quebraderos de cabeza. Las baterias con un coste de 11.000 dólares fueron pedidas a través de Polonia a China las cuáles se entregaron con cuatro meses de tardanza y al desmontar la camioneta se dieron cuenta de que todo el marco de madera estaba podrido.

Gracias a la ayuda de un experto restaurador especialista en Framo pudieron continuar. Aún con el apoyo de multitud de expertos de electromovilidad tanto de Suiza como Alemania el quid de la cuestión durante toda la restauración fue: Learning by Doing – comenta Otzen-. Esto fue así para el arenado, el equipamiento de la cabina con planchas nuevas y el montaje del motor eléctrico.

Pero ahora el restaurador y su equipo celebran su persistencia. Además estan muy contentos que el TÜV alemán haya dado su beneplácito. Hanno Otzen quiere concienciar a otros conductores sobre las bondades de lo eléctrico. Bondades que ante todo en temas consumo y mantenimiento son convincentes. El E-Framo necesita de hasta un 70 por cien menos de mantenimiento y además en respuesta a las críticas respectivas a la autonomía, el constructor argumenta orgulloso que con el motor eléctrico que se encuentra bajo la superficie de carga se alcanzan hasta los 200 kilómetros.

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