¿Es éste un nuevo comienzo para la movilidad?

Finalizado el Salón del Automóvil de mayor envergadura del mundo los políticos sacan conclusiones. Hace ya dos años que estallaba justo por éstas fechas el diesel-gate. A día de hoy, políticos de primer nivel como la Canciller Angela Merkel han cerrado filas en torno a decisiones relativas a la electromovilidad. Países como Reino Unido o Francia han anunciado decisiones de restricción de vehículos de combustión en todo su territorio.

La consecuencia más inmediata allá por el año 2015 para el fabricante Volkswagen tras estallar el escándalo de las emisiones fue la renuncia al cargo por el entonces presidente de la multinacional Martin Winterkorn. Desde la misma empresa y durante el mismo Salón del Automóvil de Frankfurt se lanzaron proclamas inmediatas de querer volver a empezar. En el séptimo día de la IAA se derrumbó con la renuncia al cargo a los cuatro días de hacerse público la affaire toda la imagen corporativa del fabricante alemán.

En la IAA de 2017 que prácticamente ha coincidido con las elecciones generales alemanas la temática automóvil ha estado muy presente. Se ha debatido mucho en todos los niveles sobre el futuro de la industria automotor germana. El elector alemán ha podido posicionarse de cara a los partidos y de cara a las relaciones cercanas de toda la vida entre industria y política. Por otro lado, el tan venerado sector industrial alemán con cerca de 800.000 empleados directos junto con los intereses de conductores de diesel así como las disposiciones medioambientales de las ciudades también han estado en el centro del huracán.

La realidad pasa por que Merkel que ha inaugurado la IAA ya se ha posicionado a favor del futuro del sector. Tanto ella como su rival más directo Martin Schulz critican sobre el actuar de los grandes dirigentes de los fabricantes. Pero no proponen grandes penalidades para el sector o para los actores. Todo lo contrario, los grandes partidos políticos alemanes miran al futuro con la electromovilidad por bandera.

Si bien no quieren llegar al extremo de otros países de prohibir por completo la conducción a vehículos diesel. Las propuestas germanas pasan por instalar 50.000 nuevos puntos de recarga. Además quieren transferir a los programas nacionales de promoción de la electromovilidad en hasta 1.000 millones de Euros. Hasta finales de éste mes de octubre, los inversores, las comunas y los ayuntamientos pueden solicitar de nuevo fondos para electrolineras.

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