Carta abierta a la Alcaldesa de la Ciudad de Madrid – Spain is not Germany -

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Excelentísima Sra. Alcaldesa de la Real Ciudad de Madrid,

hace siete años y poco que volví de Alemania. Tras una estancia fructífera ante todo en labores personales, quiero dedicarle éstas líneas referente a la peatonalización de la Gran Vía. Ud. nos dice a los ciudadanos que debemos socializar y respetar en nuestros quehaceres diarios. Lo demuestra mediante sus medidas de ceniceros portables y su reniega a proyectos de desarrollo económico de la ciudad.

Yo no tengo nada en contra de nadie sea alemán o español. No obstante, y centrándome en lo que a mí refiere, creo que debe Ud. debe fomentar el coche eléctrico. Madrid es una ciudad de cinco millones de habitantes con una geografía distinta a parte de Europa.

Estamos habituados a una movilidad geográfica menor. Si bien, el deporte y la actividad física son disciplinas muy inculcadas en la infancia, yo no soy tan fuerte como mis socios alemanes. El concepto movilidad alemán es distinto al concepto de movilidad español.

En Alemania el desplazamiento es un bien de lujo. Con razón, quien no quiere disfrutar de una actividad al aire libre o de un restaurante en otra localidad con la consiguiente necesidad de desplazamiento? En Madrid y en otras ciudades de nuestro país, nos desplazamos menos tanto profesional como personal.

Un alemán recorre de media 50 kilómetros a diario. El vehículo es imprescindible a partir de muy pronta edad. Si no tienes coche, estás abocado al transporte público que si bien funciona muy bien, es lento.

La disposición de los núcleos urbanos germanos es circular con calles que “giran“ alrededor de uno o dos puntos neurálgicos de la localidad. Muchas calles si bien son largas se entrecruzan diagonalmente entre sí. No hablemos de la señalización. Los cuadrantes rectangulares son más pequeños y las distancias para recorrer a pié se hacen más largas.

Los alemanes nos compramos un coche a los 18 años. Imprescindible para ese trabajo de media jornada, ir a la formación, ocio y la actividad deportiva de turno.

Entre localidad y localidad hay kilómetros. Más duros se te hacen en invierno, y si usas transporte público te toca esperar en la parada, cambiar de tipo de transporte, andar y planificar todo esto.

La bicicleta es el medio de transporte ideal en Europa. Bueno, bonito y barato. Siempre y cuándo seas un tipo físicamente top y las distancias a recorrer estén libres de obstáculos y sean rectilíneas.

Además tiene el complemento ecológico. Cosa que aquí hemos tenido que prescindir desde años atrás. Recuperar a fecha de hoy éste argumento esta fuera de lugar.

El español necesita de un medio de transporte de mayor envergadura y seguridad que la bicicleta. Pedalear a diario a mi puesto de trabajo no lo veo. Más aún si vives a seis o siete kilómetros. No son muchos, pero yo a diario organizo mi jornada, gestiono mi agenda, preparo mis contactos a primera hora de cada mañana.

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